Nathan había calculado cada movimiento con precisión. Al colgar la llamada con Saori, una sonrisa astuta cruzó su rostro. Todo estaba yendo según su plan.
Ethan regreso minutos después a la habitación con el pulso acelerado y disgustado por la interrupción de su hermano, a lo que Saori tras observar su rostro le pregunto. —¿Qué sucede? ¿Te encuentras bien?
Ethan se acercó a Saori, de frente y tras besar cálidamente sus labios, incitando al deseo entre ellos, pero conteniéndose en ese instante. —