Capítulo 40 —¿Cuatro...???
Narrador:
Massimo llegó a la mansión con la mandíbula tensa y los nudillos blancos de tanto apretar el volante.
El silencio del camino de regreso no había hecho más que empeorar su estado. Su cuerpo ardía, su mente estaba en un bucle constante entre la furia, el deseo y la frustración. Se sentía al borde de la locura.
Cuando vio que Nadia entraba en el edificio y era recibida por el guardia de seguridad, aceleró sin pensarlo. No podía quedarse ahí. No podía seguir mir