Camila se negó a acompañar a su esposo a la oficina para ver desde la cámara de vigilancia lo que pasó con su celular.
Pero aun así, él le envió la parte dónde se ve que él sale y el celular se queda olvidado en el escritorio, luego llega una de las aseadoras, pero no es la misma que él ha contratado única y exclusivamente para su oficina.
Es una chica distinta, después de que terminó de limpiar tomó en su mano el aparato y lo escondió en la bolsa de su uniforme y se marchó.
—¿Ahora si me cree