Capítulo 20. Desesperada.
Él se giró y la vio parada tras él, con la boca, abierta y los ojos muy abiertos. Él también abrió los ojos y la miró con curiosidad, mientras tanto, ella no pudo evitar emitir una expresión de decepción. Mientras Valentina una vez más, pensaba que había sido víctima de su propia imaginación. Se disculpó, y él sonrió con bondad, extendiendo su mano para tocar su mano con cuidado.
—Temo que está equivocada señorita, no soy él —dijo afablemente—¿La conozco de algún lado?
—No creo, lo siento mucho