Capítulo 205: Por la boca muere el pez.
Maxwell Crane
En un primer instante, un torrente de emociones embargó mi ser. La visión de Emma en la cama con Donato disparó mi mente hacia la desconfianza y la ira.
Un ardor intenso comenzó a brotar en mi interior, acompañado por la sensación de haber sido traicionado. ¿Cómo podía ser que ella, la mujer por la que había cambiado mi vida, se encontrara en esa situación? El sentimiento de haber sido engañado me invadió, nublando momentáneamente mi juicio.
—¡Maldit4 seas Emma! —grité, con la