Thalía Kontos.
Hubo un breve silencio al otro lado de la línea antes de que la mujer me respondiera.
“De acuerdo, en el restaurante del hotel, a primera hora. Nos veremos allí, ¿Me puedes decir tu nombre para avisar que te esperen?” preguntó.
—Sí, por supuesto, diga que la persona con quien se verá, es Lía Hall —respondí y segundos después corté la llamada.
Esa noche fue la más inquietante de mi vida, y la más larga, la ansiedad no me dejaba en paz. Me encontraba sumergida en un mar de emocione