Capítulo 93: Una historia de mentira
El silencio que dejó fue denso casi sólido, pero solo lo podía sentir Ariadne.
—Qué muchacha tan encantadora —dijo la madre, con una sonrisa—. Tan atenta y tan educada. Me contó que es la mejor amiga de tu esposo y que se conocen desde niños. Qué bien que tengas nuevas amigas, hija.
Ariadne apretó los labios.
«Si supieras mamá. Si supieras lo que esa mujer me ha hecho, lo que me dijo en mi propia boda y lo que me susurró mientras me esposaban». Pero no sé lo