Capítulo 5
—No puedes hacer eso. La manada no te lo perdonaría —Ella tiembla
—Lo sé, pero no me interesa el perdón, me interesas tú —Nicola acaricia su mejilla —¿A quién quieres engañar? La vida que ese imbécil te ofrece no es la vida de una reina. Sé que estás herida y quieres hacerme daño. Ya lo lograste, pero no nos condenes.
Ariadna tiembla y se deja llevar por un impulso.
—Sí... Vámonos.
Él la toma de la mano y decide llevársela por la puerta trasera de la cocina para no ser vistos por los