PUNTO DE VISTA DE EMBERTres educados absortos en el bosque.
—Ember —dijo Rafael a través de la puerta del dormitorio, con voz cálida y preocupada, perfectamente calibrada—. No has comido nada en todo el día. Le pedí a la cocina que preparara algo ligero: sopa, pan. Lo dejaré fuera de tu puerta. No hace falta que me veas. Solo come.
No contesto. El tintineo de una bandeja en el suelo es seguido por sus pasos que se alejan.
Yo no toco la bandeja.
El segundo golpe llega a media tarde. Más suave, c