BRANDON
El escalofrío que recorrió hace dos horas cuando mi abuelo nos dio la noticia de entregarme la presidencia de la empresa, aún me cala en los huesos, bebo el último trago que me queda y pido uno más a la barman del lugar, la cual me sonríe, pero no le devuelvo el gesto. No estoy de ánimos para hacerlo.
Respiro hondo, la chica me trae cinco tragos más, una rodaja de limón y sal, bebo, siempre he sido bueno, un ligero mareo me llega, no lo suficiente como para estar borracho, pero está pr