—Tonta —Benedicto dijo con una sonrisa cariñosa. —Esta noticia puede no ser útil para la mayoría, pero para ella es muy importante.
—¿De verdad?
Benedicto besó sus labios: —¿Cuándo te he mentido?
Fabiola lo pensó, y realmente no recordaba que lo hubiera hecho.
Al ver la confianza en los ojos de Fabiola, Benedicto se sintió abrumado, sin saber si alegrarse o entristecerse.
—Está bien, te prepararé un café.
Benedicto soltó a Fabiola.
En ese momento, Fabiola se dio cuenta de que muchas personas los