Benedicto apoyó su nariz en el hueco del cuello de Fabiola, oliendo la fragancia familiar. En su mente, pasaron imágenes de las diversas situaciones entre Ana y Gaspar respecto a Fabiola en este tiempo.
No podía imaginar cómo este cuerpo frágil había soportado la traición de sus padres.
Él abrazó a Fabiola con más fuerza.
—Está bien, solo quiero abrazarte.
El corazón de Fabiola tembló ligeramente al ser acariciado por el olor familiar.
Se dejó abrazar por Benedicto.
La quietud fluía entre los do