‘¿Cómo es posible que Kyle pudiera pensar en tomarse una foto con otra mujer?’. Los ojos de Gabriela se entrecerraron de solo de pensar en esa posibilidad. ¡Esto no era propio de él en absoluto! Se preguntó qué estaría pasando por su mente.
¡Desde su asiento, apretó los dientes con molestia mientras el resto de las damas que la rodeaban estaban tan emocionadas que no podían expresarlo en palabras!
“¡Oh, Dios mío! ¡Espero que sea yo!”, exclamó Juana Bay.
“¡Yo! ¡Yo!”, rugió desde las mesas dela