Habían pasado días desde que Kyle Wright había estado pensando en la idea de besar a Gabriela y esa noche lo pensó más cuando vio más de sus sonrisas y cómo reaccionó positivamente a la bienvenida de su familia.
Cuando Gabriela le permitió tocarla y sostener su mano, supo que ella sentía lo mismo.
Si bien no tenía experiencia con mujeres, no hacía falta ser un genio para reconocer que Gabriela lo admiraba de la misma manera.
Incluso si ya era tarde en la noche, de pie frente a él en la sala d