Veo como esos dos juegan en la piscina. Liz trae puesto su lindo traje de baño negro con blanco, que hace una ilusión óptica muy sexy, debo admitir, y Barry con una bermuda también negra, que se le ciñe muy bien el trasero... Y aquí estoy yo, mirándolos por la puta ventana y con mi Pinky a lado.
—No sé si estar enojada o feliz, Pinky —susurro como estúpida.—Ella es mi amiga, estoy ciento por ciento que no me hará ninguna mala jugada, pero Barry es libre de hacer lo que quiera, al igual que yo,