John se apresuró a llegar al lugar para ver el desastre. Estuvo a punto de desmayarse, sus sienes palpitaban de dolor.
“¿Qué demonios está pasando?”, rugió John.
“Señor John...”. Pierce se acercó a él con miedo. Acababa de acercarse cuando recibió una patada que lo dejo en el suelo.
“¡Idiota!”.
John estaba enojado mientras miraba a Pierce. El fuego de sus ojos parecía capaz de quemar a la gente.
“Lo siento Señor John, fallé”.
Pierce ignoró el dolor. Se levantó y bajó la cabeza con cul