Al oír su respuesta, Jin Fengyao se sintió tan emocionado que inmediatamente la cargó en sus brazos y gritó a todo pulmón: "¡Ahora yo también tengo novia!".
Uno tras otro, todos los presentes dirigieron sus miradas hacia ambos. Las mejillas de Song Qingwan se tiñeron de carmesí, pero su corazón también se llenó de alegría.
Un rato después, Jin Fengyao la bajó.
"Qingwan, me alegro mucho de que estés dispuesta a estar conmigo. No te preocupes, a partir de ahora, solo habrá un lugar para ti aquí