Mundo ficciónIniciar sesiónNo respondo, mi silencio es su respuesta a mi enfado, toma mi mano entrelazando nuestros dedos, y me obliga a hacer lo que dice.
—Dios, ustedes sí que son calientes —dice Mandy con una sonrisa de oreja a oreja.
Caminamos de la mano hasta bajar al vestíbulo, en donde está una pelirroja de ojos azules que en cuanto







