Mundo ficciónIniciar sesiónElla me mira en silencio, se cruza de brazos y eso hace que sus tetas se alcen y que mis ojos no puedan evitar fijarse en ellas, es una distracción que usa y caigo como un pendejo, sabe lo mucho que me enloquecen y lo ansioso que siempre estoy por chupárselas y succionarle los pezones.
—Le ayudé con la corbata, eso es todo —confiesa y la sangre me hierve.







