Mundo ficciónIniciar sesión—Porque de ahora en adelante no probaré comida que no sea hecha por ti, mi esposa —rodea mi cintura y toma el tarron de helado de chocolate—. Ariel, todo lo que hay aquí es tuyo. Si no te gusta esta casa te compro otra, si no quieres personal de putas como las que atienden, contrata a quien quieras, menos a hombres —hace una mueca y se ve tan tierno, que me cuesta trabajo entender que sea un asesino y que el mundo le tema—. Porque lo digo en serio,







