Más tarde, Tony salió del consultorio, ajustándose el sombrero con una mueca de dolor que intentó disimular. El médico lo seguía, meneando la cabeza.
— Bueno, Treviño —dijo el doctor— Parece que esos huesos tuyos están hechos de acero, cualquier otro estaría en una cama de hospital después de una caída así.
Tony soltó una risa que sonó más como un gruñido.
— Qué le puedo decir, doc. Los vaqueros estamos hechos de material resistente.
— Aun así —advirtió el médico— Toma las cosas con calma por u