Capítulo 43. Un pasado agitado
Los rayos de sol de la tarde se filtraban por los ventanales, dando un aire de calidez a la habitación, mientras Ámbar probaba el capuchino más perfecto del mundo y observaba el perfil divino de Marco recortado contra el fondo luminoso, apenas atenuado por las cálidas cortinas..
Él llevaba varios minutos en silencio, la mirada perdida en las esponjosas nubes del cielo, mientras su café negro se enfriaba en la mesita, al lado de varias delicias dulces que había pedido cuando ambos salieron de l