Luis Punto de Vista
Odiaba dejarla allí, pero me quedé más tranquilo al saber que Millie había regresado a la casa cuando subí al carro.
Era mejor darle su espacio, dejar que meditara sobre lo ocurrido mientras recogía sus pertenencias, porque yo tenía un pez más grande que pescar.
Conduje deprisa, sabiendo que cuando llegara a casa y enfrentara a mi madre, las cosas se pondrían feas. Se lo merecía, aunque la culpa había sido mía por contárselo.
Lo único que pretendía era que Helen le gustara