—Hija, has estado en cama desde que nos fuimos de casa de Axel y eso fue ya hace una semana. Debes comer algo; te hará daño no probar bocado. Me preocupas demasiado.
—No tengo apetito, no te preocupes por eso. ¿Hoy es la cita con el arrendador de la casa que quiero?
—Sí, hija, es hoy.
—Perfecto. Estoy cansada de vivir en este hotel; tal vez sentirme como en casa haga sentirme mejor.
Alicia se levantó de la cama y se dio un baño. Después de estar lista, salió con Celeste a ver la casa que rentarí