PAPÁ AL RESCATE. CAPÍTULO 49. Dime que no
Su boca era simplemente deliciosa. Devorarla era como estar en el paraíso, tocando desesperadamente a las puertas del cielo sin que nadie se animara a abrirle. Pero cada roce de su lengua era una tentación.
Matt no tenía otra forma de describirla: deliciosa y peligrosa, porque definitivamente eso que sintió contra sus labios fue una mordida de resistencia.
—Matt, no… —intentó detenerlo Heilyn, aferrando su camisa, pero cuando lo vio levantarse sobre uno de sus codos, la imagen de aquel hombre s