CAPÍTULO 67. ¡No me la quites!
Nate sentía que se asfixiaba. Tenía tantas ganas de abrazar a su hijo y darle la bienvenida al mundo como de derrumbarse allí mismo y dejarse llevar por el dolor y la desesperación.
—¡No, no, no, no, no….! Ella no puede… ella no puede estar…
—La tenemos con soporte vital por ahora —murmuró la doctora y Nate apretó los puños mientras contenía el aliento—. Soportó la operación…
—Entonces ella podría…
—Señor Vanderwood… —La doctora no sabía cómo decirle aquello, así que le hizo un gesto a uno de l