EL PUNTO DE VISTA DE LUCA
Caleb no había hablado en tres semanas. Lo visitaba cada pocos días, sentado en el suelo de su cabaña, observándolo mirar fijamente la pared.
No comía mucho, ni dormía, a juzgar por sus ojeras.
La manada no sabía qué hacer con él. La mitad quería que lo ejecutaran; después de todo, había intentado matar a Rafe y habría quemado el Refugio hasta los cimientos si con eso conseguía lo que quería.
La otra mitad pensaba que estaba demasiado roto para ser una amenaza, una adv