Mundo de ficçãoIniciar sessãoEl mundo se había tornado oscuro de repente, como si no pudiera ver, escuchar o sentir nada más que no fuera el llanto de aquel bebé. Connor ni siquiera vio a dónde se dirigía, los pasillos que recorría o las puertas que atravesaba, solo sabía que detrás de la última que empujó estaba… él.
El cuarto era de un color azul muy pálido, con nubecitas blancas pintadas en las paredes. Era pequeño







