Mundo de ficçãoIniciar sessãoVirginia se dio la vuelta y se miró al espejo.
—Nunca has sido una cobarde —se dijo—. ¡Levántate!
Y como si acabara de pronunciar una frase mágica, aquello le dio fuerzas para levantarse y empezar a hacer lo que Mireya le había dicho. Jamás se le había ocurrido que la mujer quisiera ayudarla, y muy en su interior todavía sentía recelos, pero no tenía precisamente tiempo para pensar en sus inte







