Mundo de ficçãoIniciar sessãoNarrador.
Él la observó atento a todos sus gestos y movimientos, —Dímelo sin bajar tu rostro, al menos hazme creer por un momento que es cierto que quieres que me vaya—la volvió a retar, mientras la miraba entrecerrando los ojos.
—Eres un demente —, Karina se deshizo de su abrazo—, que no baje mi rostro, por favor, yo no le bajo







