A la mañana siguiente Agatha despertó y estaba sola en la habitación, se vistió y el ángel estaba mirando por el balcón en silencio, ella se acercó a él
Hola… - el se giró y le dio una sonrisa –
Hola, ¿dormiste bien?
Si, gracias, ¿quieres comer algo? Prepararé desayuno
Está bien, un trozo del kuchen de tu madre sería perfecto – Agatha le dio una sonrisa triste y fue a la cocina, preparó todo, sirvió y se sentó al lado del ángel, besó su mejilla –
Buen provecho – el ángel empezó a comer –
Tanto l