Tohbías
A veces muchos no son lo que parecen ser, y la mujer que está sobre mí es un ejemplo de ello. Aunque a vista de todos aparente ser fuerte, es realmente frágil.
Está nerviosa por mi petición pero no doy chance a que huya de mis brazos. Hace días que no me hundo en su calor y lo necesito.
Llevo mi boca a una de sus tetas recorriendo con suavidad su aureola, sus ojos llenos de deseo me ven y muerde su labio en condescendencia.
Sin más voy hasta el pezón hinchado y me prendo del sitio.