95. Incidente
Andrea nunca imaginó que su noche perfecta terminaría con ella escondida en el baño, con el vestido arrugado y la cara ardiendo de vergüenza.
El espejo le devolvía una imagen desconocida: cabello revuelto, labial corrido y ojos desorbitados por el pánico. El contraste entre el frío mármol del lavabo y el calor que aún sentía en su piel le recordó lo cerca que estuvieron de hacerlo frente a la casa.
Un escalofrío recorrió su espalda por las miradas de sorpresa y desaprobación que los recibieron