66. ¿Otra vez tú?
Andrea retrocedió tambaleante, incapaz de apartar la mirada del rostro que tenía frente a ella. El impacto contra el pecho firme de Franco Baumann la dejó sin aliento, pero no fue eso lo que la desestabilizó, sino la sorpresa de encontrarlo ahí.
—Ach du Scheiße! —murmuró él mientras la sostenía para evitar que cayera y la examinaba de pies a cabeza.
Franco solía maldecir en alemán cuando se asustaba o Andrea lograba ponerlo en aprietos. Ahora, la situación era muy diferente.
Ella sabía que no