41. Fracturas Familiares
Aunque nunca se los dijo, la compañía de su hermano, de Franco y a veces de Agustín, solían convertir las noches de lluvia en las mejores. Pero ahora sus rostros, antes joviales y despreocupados, ahora mostraban líneas de preocupación que Andrea no recordaba haber visto antes.
Cuando la veían de mal humor, se esforzaban para hacerla reír y esa era otra de las razones por las cuales, Sara, la culpaba por llamar la atención de los hombres a propósito.
Recordó con diversión y una pizca de melancol