Mundo ficciónIniciar sesiónEl desespero me invade porque sé que estoy en una misión en la que el tiempo juega en mi contra, pero, afortunadamente mi cómplice comienza a hablar conmigo como si estuviéramos midiendo realmente ropa a la pequeña.
Aunque la mujer que nos acompaña no entiende nuestro idioma y por eso, nos observa confundida porque realmente no soy yo la que está ayudando a vestir a su hija, la mantengo en silencio al darle también dinero.Por






