— ¡Joder! Pero quien se atreve a aparecer en un momento como este. —Se quejó José Luis cuando uno de sus empleados tocó la puerta pidiendo el acceso para entrar.
— Te dije que nos cacharían. —Le recriminó la chica, dándole un golpe en el hombro.
— Ve al baño por mientras el visitante se va, aunque si prefieres quedarte sería magnífico.
Como a la velocidad de un rayo, la chica se acomodó su ropa interior al igual que la falda y se encaminó hasta el baño, pero antes de llegar, un fuerte brazo la