Me recliné en la silla, sintiendo un frío que no tenía nada que ver con el aire acondicionado. El correo de Frederick Vance seguía brillando en la pantalla, cada palabra educada era una daga afilada apuntando directamente a mi yugular. "Unilaterales". "Profundas inquietudes". "Preocupante". "Justificar estas acciones".
No era la letra de Vance. Era la voz de Xander.
Había pensado que había ganado la primera batalla. Qué ingenua. Él ni siquiera había estado luchando. Solo había estado observando