El día avanza más rápido de lo que quisiera.
No hay sol pleno, solo una luz opaca que se filtra entre las copas de los árboles, como si el cielo también dudara de mostrarse completo. El bosque entero tiene ese tono contenido que precede a las tormentas: no una hecha de agua y rayos, sino de decisiones.
Comemos algo sencillo, casi sin hablar. Un pedazo de carne fría, un trozo de pan duro, un sorbo de agua que sabe a río y a piedra. No es una comida para disfrutar, es combustible. Lo sufici