El camino que se extendía ante nosotros no era lo que imaginaba. Las sombras de la noche se alargaban a medida que avanzábamos, y la misma oscuridad que nos había cubierto parecía intensificarse. Aunque Ashen lideraba la marcha, su postura más relajada, no podía ignorar la incomodidad que se había instalado en el aire. Ya no era la simple desconfianza entre él y Dorian, sino la conciencia de que el camino hacia el clan no solo era físico, sino también emocional.
El vínculo que compartíamos, aun