Las palabras de Tarek flotaron en el aire viciado del patio, frías y finales. "Quiero saber exactamente para quién trabajan".
En el instante en que la orden salió de sus labios, la comedia se deshizo. El disfraz de Omega rota, la máscara de bestia salvaje, todo se evaporó. Kaelen, el cocinero, soltó una carcajada ronca y arrojó el cuchillo de carnicero sobre un bloque de madera. Se frotó los nudillos con anticipación. Groto, el portero gigante, y el guardia del norte, con su mano ya en el sable