POV de Rosa
No esperaba que el clima coincidiera con mi estado de ánimo, pero así fue. Cielos grises, una brisa fría y ese tipo de silencio que te hace sobrepensar tus decisiones de vida.
Estaba otra vez frente a la puerta principal de Damien, con la mochila colgada de un hombro y la tablet en la mano. Esta era mi tercera visita a su casa. Las anteriores no habían sido un desastre, sorprendentemente, pero no pensaba acostumbrarme.
La puerta se abrió antes de que pudiera tocar por segunda vez.
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