A ojos cerrados

Kader no tardó en entrar a la cocina dónde se encontraba la Cobra saboreando su malteada junto con su nana. No se atrevía a aceptarlo, pero a su parecer se veía muy tierna sentada en la barra sorbiendo de un popote su bebida mientras se sonrojaba entre risas por los recuerdos de su infancia que mencionaba Minalou.

- Hola amor - para su sorpresa su sonrisa no fue fingida

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