Mundo ficciónIniciar sesiónTres días bastaron para que Daniela empezara a ver la diferencia.
No era algo que pudiera señalarse con un dedo. Era la acumulación: la forma en que Valentina sabía dónde estaba el café sin buscar en ningún armario, el tercer estante desde la izquierda, arriba, detrás del té. La forma en que sabía que el café de Marcos era a las siete y cuarto y no antes. La forma en que su postura cambiaba ligeramente cuando







