Mundo ficciónIniciar sesiónEl desayuno del martes fue a las ocho y media.
Daniela llegó a la cocina a las ocho y cuarenta con esa capacidad suya para ser madrugadora incluso cuando el corazón estaba roto, con el pelo recogido y la cara de alguien que ha dormido mejor de lo que esperaba y que encuentra eso levemente sorprendente.
Marcos estaba en la barra con el café. Valentina en el taburete de siempre con el portátil y los ojos que tenían la calidad específica de







