Mundo ficciónIniciar sesiónEl beso fue el de la furia contenida: no violento, no brusco, pero con una urgencia debajo que Valentina reconoció porque era la misma urgencia de las tres de la mañana en el pasillo, la urgencia de alguien que ha llegado al punto donde no puede seguir fingiendo que el miedo no tiene peso físico.
Sus manos en sus caderas, empujándola hacia el pasillo y luego hacia el despacho donde la semana anterior ella había encontrado la carpeta de Vidal Desarrollos. La misma mesa. La misma luz de







