Mundo ficciónIniciar sesiónEl teléfono de Valentina sonó cuando llevaba media manzana de vuelta a casa.
Era Daniela.
Valentina paró en seco en la acera, con el sol de mediodía encima y el teléfono en la mano, y durante dos segundos exactos consideró no contestar. Luego contestó, porque Daniela era su mejor amiga desde los dieciséis años y no contestar habría sido un tipo diferente de mentira.
—Hola —dijo.
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