Mundo ficciónIniciar sesiónA las ocho y media de la mañana siguiente, Rafael Domínguez entró al taller de la calle del Olmo con la llave que tenía desde hacía quince años y la cabeza puesta en los planos de Valencia que necesitaba revisar antes de la reunión de las diez.
—¿Hola? ¿Marcos?
El taller estaba en silencio con la luz amarilla todavía encendida aunque ya hubiera sol afuera. Rafael avanzó hacia la mesa de trabajo. M







