Mundo ficciónIniciar sesiónHablaron después.
No de inmediato: primero estuvieron quietos, en la oscuridad de su habitación con la luz de la tarde entrando por la ventana, con las respiraciones bajando despacio. Valentina con la cabeza en su pecho. Su mano en su pelo, quieta.
Fue él quien habló primero, con la voz de siempre pero más baja, la de las conversaciones que no se tienen en ningún otro tono.
—Cancelé Portugal en febrero.
Valenti







