Capitulo 28 Algo que decir.
Shen caminaba de regreso a su casa, luego de asegurarse que el mástil que hacía años no se usaba para atar a los sirvientes desobedientes, estuviera limpio y sin astillas que pudiera dañar la piel de Dalia, algo ridículo, si alguien se tomara el tiempo de pensar en ello, pues lo que él deseaba era humillar a Dalia, la queria doblegar, pero a la vez no queria herirla, ilógico, claro que lo era, pero aun así no comprendía lo que le sucedía con esa regordeta mujer. Pero cuando poco le faltaba para